Pensemos un segundo en nuestro país. Se les viene a la imagen una forma "triangular" con sus accidentes geográficos que impiden que sea un triángulo rectángulo con punta hacia el sur. Pensemos en las dimensiones del mismo, en la cantidad de kilómetros cuadrados y en nuestra población.
Si pensamos todo eso, vamos a obtener un dato que siempre nos caracterizó: somos un país gigante que no está poblado.
Siempre a nuestro país lo caracterizó eso, nuestras extensiones geográficas son ocupadas por unos pocos (ocupadas, en realidad son de unos pocos) y nos hacen vivir en las "ciudades" más desarrolladas. Sin ánimos de ofender, también podemos decir que somos un país que no tiene ciudades competentes, más allá de Rosario, Córdoba Capital, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y La Plata. Las demás ciudades del interior no se caracterizan por ser "metrópolis" y eso es un problema.
La concentración urbana en estas ciudades suele ser alta, si tomamos el ejemplo de la CABA, podríamos afirmar que hay una saturación poblacional en la misma. Uno puede decir "y bueno, pero dónde queres que pongan viviendas para las personas si no es en Capital? en el medio del Chaco?". Siempre vamos a tener a los extremistas pero no, no es mi idea. La razón de todo esto es para dar cuenta de la necesidad de la formación de nuevas ciudades que tiendan a constituir metrópolis similares a la de Capital Federal a lo largo y ancho del país. No hablamos de hacer 10000 ciudades, pero por lo menos, una ciudad por provincia debería existir.
A su vez, podríamos decir que esto no se puede realizar porque las tierras le pertenecen a unos pocos. Bueno sí, eso lo sabemos todos. La patagonia fue parcializada entre los que aportaron para la famosa "Conquista del Desierto" del señor Roca, que de desierto no tenía nada, allá por los años 1880. La Pampa, Buenos Aires, Córdoba, fue comprada por los latifundistas, o la elite.
Tal vez, por esta elite sea tan dificultoso el cambio. La aristocracia criolla, la elite terrateniente, o como quieran llamarlos, son poseedores de una gran parte de nuestro país. No sólo de tierras, sino que también tienen a su favor medios masivos por los cuales reproducen sus teorías conservadoras sobre que cambios podrían realizarse y bajo que medios. Lo más triste, no es que ellos hagan estas cosas, es que generalmente, la Clase Media, no sale a defender los derechos de las clases más bajas (que en teoría son sus más allegados) sino que, por el contrario, tienden a defender las teorías elitistas que en su concepción no brindan nunca una ayuda real hacia la media poblacional. Puede ser que el miedo de "bajar de clase" sea un motivante a no aliarse con los sectores más pudientes, pero siguiendo los objetivos de esta clase la estructura piramidal no tiende a achatarse, sino a hacerse cada vez más empinada. Pero a esto no iba, este tema lo dejamos para más adelante. Sin embargo tampoco hay una teoría realmente "progresista" de parte de los gobiernos "progres" de que esto cambie.
La razón de que esto es así, tal vez podría objetarse que sucede debido a que los intereses de la aristocracia son tan fuertes que oponerse extremadamente a ellos sería un acto de un gobierno "golpista", "reaccionario" y "destituyente". Las clases medias comprarían este discurso y tendrías a medio país en tu contra.
Otra razón podría ser que estos supuestos gobiernos "populares" o "populistas" no son tan populistas como se cree. Tal vez sean sólo populistas en su teoría pero no en su práctica, cosa que sucede mucho en estos medios.
Un caso similar sería lo que ocurre en la "Santa Iglesia Católica". Supongamos que el Papa Francisco quisiera realizar cambios estructurales muy fuertes en la Iglesia. No sólo debe pensar en una "re-estructuración" de la misma, sino que debe pensar en sus "compatriotas" eclesiásticos que no van a estar de acuerdo en que cambie la manera de concepción del poder de la misma. La aristocracia, o la elite que compone el Vaticano, no es muy afín de los cambios. Los cambios sólo podrían realizarse si es combatida esa elite eclesiástica, algo que siendo él sólo sería imposible y finalmente tendría a ceder hacia el poder de esta elite.
En Argentina, como en otros países del mundo, podemos observar la misma elite conservadora. Proponer cambios, expropiar terrenos para obras de magnitudes, y sacarles poder, sería realizar una "guerra mediática" entre el supuesto gobierno popular (pero popular realmente) y esta elite.
Este mismo gobierno debería obtener cambios rápidos en la Clase Media para que esta no tienda a aliarse con la Clase Terrateniente, o Alta, porque de realizar esto volvemos al caso anterior dónde el poder real es parado por esta unión de clases.
Proponer cambios en nuestro país es algo elaborado. Proponer cambios implicaría encontrar gente idónea, personas a lo largo y a lo ancho del mismo que tengan un mismo pensamiento; el cambio. El cambio no se logra de un día para otro, se logra a lo largo de un tiempo prolongado. Dicho cambio, debe ser dado paso a paso y obteniendo siempre la aclamación del público. De obtenerse la alianza entre clases bajas y medias, se podría fortalecer un gobierno que pueda repartir el poder entre todos los estratos, algo no muy grato para la elite aristocrática.
La crisis energética podría solucionarse con un plan firme de inversiones en energías renovables (sean eólicas o solares, ya que las hidroeléctricas tienden a modificar cursos de ríos para su funcionamiento). Allá por el secundario pensé un plan para solucionar este problema.
Supongamos que tenemos el poder, los votos, y la fuerza del pueblo para realizar un movimiento de estatizar tierras, podríamos estatizar tierras adyacentes a la ruta del desierto (ruta número ) y realizar un emprendimiento de paneles solares a lo largo de la extensión de la misma. Recordemos que esas tierras están casi desérticas y que la flora y fauna silvestres es casi nula. Manteniendo este pensamiento, podríamos hablar de 200 kilómetros dónde funcionarían represas de energía solar el cuál podría alimentar a todo el sector sur y retirar las represas hidroeléctricas y reutilizar dicho cursos acuíferos para satisfacer de agua potable la región (la cuál suele sufrir de baja cantidad de agua potable).
Esta ideología podría aplicarse en todo el país, utilizando sus ventajas naturales para generar energía.
Todo esto podria realizarse solo y sólo sí hay una real acción de querer cambiar el panorama estructural en el país. Podríamos hablar de un cambio que solo podría efectuarse de dar con la personas idóneas que trabajen todos bajo un mismo objetivo, no el de enriquecerse a costa del Estado, no el de enriquecerse a costa de obtener siempre las licitaciones, sino el de cambiar el futuro de un país.
Todo esto suena muy utópico. Más utópico sonaría hablar de un cambio que debería realizarse en toda América Latina. Suponiendo que podemos hablar de una Segunda Revolución de América Latina, esta debería ser completada y no quedar anulada porque las condiciones que se proponen no son aceptadas por las potencias de ese entonces (recordemos que la Revolución de América Latina, practicada por San Martín y Simón Bolivar fue anulada porque los intereses Británicos no coincidían con los intereses que quería aplicar tanto San Martín o Bolivar cuando hablaban de "la Patria Grande").
Acá no hablamos de unificar latinoamérica, hablamos de que todos se sumen a un movimiento real, ideológico y estratificado en etapas, para cambiar la realidad que afecta a esta región. Tal vez habría que replantearse si el capitalismo es la forma en la que se debe llevar, o armar un nuevo orden económico, político y social.
Todo este planteamiento sonora raro. Tal vez disientan sobre muchas cosas que he escrito en el transcurso de este texto. Tal vez muchos sostengan que los movimientos conservadores son los que deberían llevar acabo la re-estructuración del país (tanto de la sociedad como de la economía). Pero la realidad es que, de seguir así, siempre vamos a ser un país en el cuál se sigue sosteniendo que la población debería radicarse en ciertos puntos y no a lo largo de nuestro extenso territorio.
También deberíamos pensar en la dificultad de emprender esta ideología en toda latinoamérica (pensando en los países más conservadores como epicentros de conflicto contra este pensamiento.
Tal vez algún día esto sea una realidad y yo ya no tenga que pensar más en una nueva revolución a nivel continental.
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